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La Coctelera

Por lo que pueda pasar 1.0

Mi silencio en la boca de un pez

13 Marzo 2006

Mea culpa

Que ni hablo ni manifiesto. Pero por mucho que pase páginas, nunca la palabra es la adecuada. Intento buscar las correctas y siempre me equivoco. Así que es mejor permanecer en silencio.
Que siempre estoy seria. Pero es que no encuentro motivo para enseñar mis dientes, si en cada uno de mis intentos de hacer algo bien, tú te empeñas en clavarle la puntilla. Nada está bien. Ni siquiera cuenta la buena intención, nada es suficiente. No para ti, que te has empeñado en sacarle punta a todos mis días.

Recuerdo aquella vez que mi hermano hizo las camas, por prescripción mía. Ya que no vas a clase, etcétera. Y mi tentativa de otorgarle todo el mérito, incluso el de la iniciativa, la convertiste en una hoja de doble filo. Ya ves, detalles que tú nunca tienes con nadie. ¿Nunca? ¿Es posible que mi realidad esté tan distorsionada? ¿Me invento mi día a día?
Recuerdo aquella vez en que puse el lavavajillas con una pastilla diferente a la que habías dejado encima de la mesa. Y tuviste argumento para elaborar un monólogo de veinte minutos. Sin respirar. Jamás entendí qué importancia podía tener aquella nadería. Los platos estaban limpios.
Recuerdo, cuando vivía a 120 km, la desaprobación implícita en el silencio, a través del teléfono, tras el anuncio de que ese fin de semana no bajaba. Tú misma. Y un chasquido.
Tengo clavada en la memoria tu cara, cada día, cuando me inspeccionas de arriba abajo, y te paras en el dobladillo de mis pantalones. Demasiado largos. Y sí, dije que no iba a salir. Pero ha habido cambio de planes ¿tanta importancia tiene que cambie de opinión? Pues la tiene. Al menos, eso se deduce de la retahíla de reproches que convierte cada hora del viernes noche en una infracción.
Recuerdo la protesta telefónica cuando te dije, desde aquella carretera, que el coche me había dejado tirada. Menos mal que no estaba sola, menos mal que estaban ellos para hacerme compañía. Ahí te quedaste esperando que entonara el mea culpa para redimir el pecado de haber conducido de noche, de no obedecer tu mirada de censura.
No soportas que no soporte a mi prima. Ni que me vaya de fin de semana. Ni que pase la tarde del domingo leyendo junto a la ventana. No entiendes que me guste esa música, ni que adore a Pérez.Reverte, que reposa en mi estantería junto a Nietzsche. Ni que haya dejado de ir a misa y adorar imágenes. Ni que deseé volver a ser independiente. Me quieres aquí, pero nunca está del todo bien.
Pero tampoco lo dices. Simplemente, levantas la mirada, altiva.
Y después de toda una vida así, ¿me reprochas que yo la baje? ¿Qué pretendes que haga con mis genes y mi sentimiento de inferioridad?

servido por quid_iuris 8 comentarios compártelo

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

niña azul

niña azul dijo

Sólo tú puedes podar ese árbol. Sólo tú puedes hacer que crezca. No esperes a que te den permiso para levantar la mirada.

13 Marzo 2006 | 12:56 PM

Baruch

Baruch dijo

joers... :-(
Eso no pinta nada bien.

13 Marzo 2006 | 01:03 PM

Pow

Pow dijo

Me suena lo que leo. Tras unos cuantos años alejado de esa dinámica, (casi) me alegro cuando la vuelvo a ver, de vez en cuando, ahora...

13 Marzo 2006 | 02:47 PM

trestristestigresborrachos

trestristestigresborrachos dijo

Te entiendo. Me da un mal rollo terrible. Yo soy de familia numerosa, la oveja negra de un buen número de hermanos. Tuve una adolescencia terrible. En seguida me marché de casa (a estudiar fuera) ya sólo he vuelto de vacaciones. Ahora, muchos años después, entiendo a mi madre y la necesito tanto como antes la odiaba. Un beso. Calma y Suerte.

13 Marzo 2006 | 07:43 PM

sinpalabras

sinpalabras dijo

Se me hace difícil ponerme en tu piel. Yo crecí a mi libre albedrío, como los animalillos del bosque. Una autoridad así tiene que ser asfixiante. Y ¿sentimiento de inferioridad? ¿porqué? ¿respecto a ella? No quiero meterme donde no me llaman, pero creo que es un error. Aunque supongo que ya lo sabes. Un abrazo.

13 Marzo 2006 | 11:02 PM

Jamet

Jamet dijo

Dependencia voluntaria...
Eso provocaría una reacción en tu mentalidad que aumentaría tu rebeldía egoista.
Me parece buena esa rebeldía, siempre que esté argumentada, pero pienso que no ha sido natural, sino resultado de las circunstancias.

De todas formas, me ha gustado el texto.

14 Marzo 2006 | 12:51 AM

Don

Don dijo

Rebeldía, vale. Paciencia, seguro. Dependencia, inevitable. Pero inferioridad, no.

14 Marzo 2006 | 02:02 AM

HenryKiller

HenryKiller dijo

Convivo con una persona que está en una situación no muy distinta de la tuya, de modo que te entiendo bastante. Sólo puedo decir que el tiempo pone cada cosa en su sitio. Tarde o temprano uno acaba haciendo lo que le sale, y que diga ella lo que quiera. Paciencia y ánimo.

14 Marzo 2006 | 07:25 AM

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